Tienes un activo hotelero. Puede que lleve años funcionando a un rendimiento que no te convence, o puede que estés valorando un proyecto de apertura y no sepas por dónde empezar.
En cualquiera de los dos casos, en algún momento alguien te habrá mencionado la figura del operador hotelero.
¿Qué es exactamente? ¿Qué hace? ¿Y cuándo tiene sentido confiarle tu propiedad?
Hoy te explicamos todo lo que necesitas saber antes de tomar una decisión.
¿Qué es un operador hotelero?
Un operador hotelero es una empresa especializada que gestiona íntegramente las operaciones de un hotel en nombre del propietario.
Se hace cargo de lo necesario para que el establecimiento funcione y sea rentable: desde la estrategia comercial y la gestión del equipo humano hasta el control financiero y el cumplimiento normativo.
El propietario siempre es titular del activo. El operador es el que aporta el know-how, los sistemas y el equipo para que ese activo genere todo el retorno posible. En pocas palabras: el propietario pone el inmueble y la titularidad mientras que el operador se encarga de la gestión.


¿Qué hace exactamente un operador hotelero?
Las responsabilidades de un operador hotelero cubren todo lo que conlleva una propiedad de hostelería. Las áreas principales son:
Gestión operativa diaria
Revenue management y estrategia comercial
Marketing y reputación online
Gestión financiera y reporting
Cumplimiento normativo y legal
Operador hotelero vs. cadena hotelera: ¿cuál es la diferencia?
Si estás pensando en un operador hotelero, seguramente te has confundido entre estos dos conceptos, pero es mucho más sencillo de lo que parece.
Una cadena hotelera es una marca que tiene su propia marca y hoteles, ya sea 100% propios o con franquicia. Si el propietario es un franquiciado, lo que le ofrece es una marca reconocida, estándares que suelen ser globales y un programa de fidelización para atraer más clientes de otros hoteles de la marca.
En cambio, el operador hotelero como te contábamos, es una empresa externa que gestiona el hotel sin que haya una marca propia. Aquí la ventaja es una operación total de todo lo que conlleva un hotel: estrategia, equipo humano, fidelización…
Y además de estas dos opciones, que suelen ser las más comunes, hay una que las combina: el operador que trabaja con franquicia.
En el mercado español, muchos activos hoteleros trabajan con este tercer modelo: el propietario es dueño del inmueble, una marca internacional (Hilton, Accor, IHG, Marriott…) proporciona el paraguas de marca, y un operador hotelero especializado se encarga de la gestión diaria bajo esos estándares.
Este modelo es especialmente frecuente en el segmento Upscale y Luxury, donde los inversores buscan la revalorización del activo sin tener que asumir la complejidad operativa del día a día.
¿Qué modelos de contrato existen?
Además de elegir el modelo de gestión, hay otra parte muy importante, la forma en que se contrata esta gestión. La relación entre propietario y operador se formaliza normalmente con alguna de estas de tres formas:
El contrato de gestión se basa en que el operador hace la gestión en nombre del propietario, pero los ingresos y los costes son siempre responsabilidad del propietario. El riesgo aquí suele ser medio, ya que la rentabilidad dependerá del operador, pero este no tiene repercusiones si el hotel no funciona como se espera.
El arrendamiento pasa a ser un alquiler del hotel para el operador. El propietario alquila el negocio a cambio de una renta fija sin importar el rendimiento. Aquí el riesgo para el propietario es el más bajo, pero también el retorno si el operador consigue que el hotel funcione por encima de esa renta fija.
Para evitar esto se puede acordar un arrendamiento variable donde hay un pago fijo más una participación en los resultados.
El contrato de gestión es el más típico en el segmento hotelero medio-alto. El operador cobra un management fee (habitualmente entre el 2% y el 5% de los ingresos brutos) más un incentivo ligado a resultados (normalmente sobre el GOP).
¿Cuánto cuesta contratar un operador hotelero?
Esta pregunta tiene trampa y es que la remuneración de un operador hotelero depende del modelo de contrato y del volumen del activo, además del acuerdo que se haga en cada caso, pero los rangos habituales en el mercado español son:
¡Pero mucho ojo! El management fee se paga con independencia de los resultados. Por eso, antes de firmar cualquier contrato, es fundamental analizar el track record del operador: qué hoteles ha gestionado, cuáles son sus benchmarks de RevPAR y qué histórico de resultados puede acreditar.
¿Cuándo tiene sentido contratar un operador hotelero?
No siempre necesitarás un operador hotelero, por eso es inteligente delegar la gestión cuando realmente sea la opción más lógica. Aunque hay muchos condicionantes, suele tener sentido contratar un operador cuando:
Que debes buscar en un buen operador hotelero
Elegir operador es probablemente la decisión más importante que tomarás como propietario hotelero. Por eso es fundamental tener en cuenta algunas variables para saber elegir y no equivocarte:
Como ves, un operador hotelero puede ser un socio estratégico que convierta tu activo inmobiliario en un hotel rentable, bien gestionado y alineado con las exigencias del mercado.
Por eso es tan importante elegirlo bien, ya que puede marcar la diferencia entre que tu hotel funcione o no.
Si estás evaluando opciones para la gestión de tu hotel, ya sea un establecimiento en funcionamiento o un proyecto de apertura, en Aylanz podemos ayudarte a analizar tu caso y diseñar la estructura de gestión más adecuada para que tu activo cumpla con tus objetivos.